Alex tiene 19 años, pero desde los 12 consume PBC. Vive bajo un puente, duerme en el suelo y convive con la soledad. Dice ser natural de Chota y pese a su adicción, posee habilidades manuales: dibuja, trabaja con arcilla y sabe reparar frenos y pastillas. Afirma que desea salir de las drogas y reinsertarse socialmente.
Cuenta que cayó en el consumode PBC por malas amistades. “Me siento solo, a veces lloro porque no tengo a nadie”, relata. Su madre (de corazon) también es consumidora y asegura que intenta ayudarla. En siete años de consumo no ha recibido apoyo profesional ni ayuda. Pide a los jóvenes no acercarse a este mundo y pensar en su familia. Sueña con una oportunidad para demostrar su talento, pero hoy sobrevive entre la pobreza, la droga y el abandono.






